Ciclo expansivo regional:
Desafíos para la competitividad, perspectivas para la Argentina
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“Aunque desde una perspectiva histórica, el período de crecimiento que atraviesa América Latina y el Caribe constituye un hecho sumamente positivo, debe tenerse en cuenta que la mayor parte de los países de la región está creciendo menos que otras regiones del mundo, en algunos casos incluso menos que los países desarrollados.”
Dr. José Luis Machinea, Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas. |
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La región
El 2005 ha sido el tercer año consecutivo de crecimiento de América Latina y el Caribe. Se estima que el PIB habría crecido alrededor de un 4,3%, lo que supone un aumento del PIB per cápita cercano al 3%. Para el 2006 se proyecta una prolongación de la fase expansiva del ciclo económico, aunque a una tasa algo inferior (4,1%). Si estas proyecciones se confirman, la tasa de crecimiento medio del período 2003-2006 será levemente superior al 4%, mientras el PIB per cápita habrá acumulado un aumento cercano al 11%. Aunque desde una perspectiva histórica, el período de crecimiento que atraviesa América Latina y el Caribe constituye un hecho sumamente positivo, debe tenerse en cuenta que la mayor parte de los países de la región está creciendo menos que otras regiones del mundo, en algunos casos incluso menos que los países desarrollados.
La combinación de una expansión del volumen de exportaciones y de la mejora de los términos del intercambio, sumada al efecto de las remesas, ha dado origen a lo que podría considerarse la característica más distintiva de este período de crecimiento económico: su coincidencia con un superávit creciente en la cuenta corriente de la balanza de pagos, hecho que no tiene precedentes en la historia económica de la región. Se estima que en el año 2005 el saldo de la cuenta corriente será positivo y equivalente al 1,3% del PIB, nivel aun mayor que los excedentes registrados en los dos años anteriores (0,9% en el 2004 y 0,5% en el 2003).
Además de las exportaciones, otro de los motores del crecimiento ha sido la inversión que aumentó un 10% en el conjunto de la región, aunque con marcadas diferencias entre países. Sin embargo, en casi toda la región la inversión, expresada como porcentaje del PIB, sigue siendo muy baja e insuficiente para producir un crecimiento que permita resolver los persistentes problemas laborales y de bienestar en general.
De todos modos, el mejoramiento de las condiciones en que se mueven las economías de la región está comenzando a influir favorablemente en los mercados de trabajo, puesto que el aumento del empleo atribuible a la sostenida expansión de las economías, que se suma a un menor dinamismo de la oferta de mano de obra, en cierta medida derivado de la menor incorporación de jóvenes al mercado de trabajo, ha hecho posible una reducción de la tasa de desempleo del 10,3% al 9,3%, en el marco de un incremento de la proporción de empleo formal en la región.
Los gobiernos de la región están aprovechando esta coyuntura favorable para mejorar las cuentas públicas. Mientras los ingresos fiscales se elevan, impulsados por el aumento del nivel de actividad y el efecto de los altos precios de algunos de los productos básicos que la región exporta, la mayor disponibilidad de recursos no se ha traducido en mayores gastos, lo que es poco habitual en la región. Los excedentes que surgen del balance primario se están utilizando para reducir el endeudamiento público en forma más acelerada que los países desarrollados (que en rigor están intensificando su endeudamiento) y que las demás economías emergentes.
Por otra parte, el proceso de apreciación de las monedas de casi todos los países de América Latina y el Caribe ha comenzado a despertar cierta inquietud. Estamos convencidos que existe algún margen para que la política cambiaria y la política monetaria influyan a corto plazo en el tipo de cambio real y los bancos centrales debieran hacer uso del mismo. Sin embargo, mientras persista el favorable contexto internacional será crecientemente difícil utilizar un elevado tipo de cambio para fomentar la competitividad a largo plazo. Por ello es necesario acelerar el incremento de la productividad, mediante un alza de la inversión en capital físico y humano y a partir de un realce de la calidad de los productos y de un incremento de su grado de elaboración, complementados por una continua incorporación de innovaciones.
Argentina
Durante 2005 Argentina expandió nuevamente su nivel de actividad económica, estimándose la tasa de crecimiento del PBI en 8,6%. La demanda interna constituyó el principal impulsor de este crecimiento. Especialmente importante fue la contribución de la inversión, la que se mantuvo por encima de la variación del producto y que hacia final del año registró un coeficiente de formación bruta de capital superior al 20%. Tanto las importaciones como las exportaciones crecieron, y el saldo comercial de la economía volvió a ser ampliamente positivo.
Un desafío importante para Argentina desde el punto de vista macroeconómico de corto plazo es el control de las presiones inflacionarias, ya que la tasa de inflación a lo largo del año fue de 12,5%, un aumento notorio que se explica fundamentalmente por la expansión de la demanda agregada y el alza de los precios internacionales de algunos bienes exportables consumidos internamente.
Las proyecciones para 2006 indican que la economía volverá a crecer, aunque a una tasa inferior a la experimentada en 2005 y que se ha estimado en torno al 6%. Tras varios años de intensa recuperación, se espera que la economía argentina mantenga una tendencia de crecimiento sostenido, lo que requiere reforzar el aumento de la inversión.
En este contexto cabe esperar que la actividad de la industria gráfica, cuyo crecimiento en el 2005 habría superado el 9%, continúe expandiéndose a favor de su doble rol de proveedora de insumos para la actividad económica en general y de productora de bienes de consumo cuya demanda es muy elástica al ingreso. Teniendo en cuenta que se espera que el crecimiento sea bastante generalizado a nivel regional, esta previsión respecto de la industria gráfica es extensiva al conjunto de la región.
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