OPINIÓN

 

Marco económico para potenciar
el crecimiento y desarrollo de la industria

  

Mensaje del Secretario de Industria de la Nación,
Lic. Miguel Peirano, en la Cena de Camaradería de la
Cadena Celulósica – Papelera – Gráfica

Agradezco la invitación a esta reunión donde participan, junto con la gente de FAIGA, la de la industria celulósica-papelera, empresarios de Latinoamérica, y sindicalistas en representación de los trabajadores gráficos del continente. Una cadena así articulada es importante para llevar adelante una política industrial.

Estamos en el camino adecuado. Es importante los resultados ya obtenidos, pero mucho más promisorio es el futuro que nos espera en concepto de crecimiento de los sectores productivos. Empresarios capaces siempre los tuvimos lo mismo que trabajadores aptos y entrenados, lo que necesitábamos era un marco económico adecuado y propicio para que toda esa potencialidad se transformara en crecimiento y desarrollo de la industria.

El gobierno y la sociedad valorizan y priorizan determinadas definiciones fundamentales para la política económica del país. Marcaré simplemente algunas para tomar conciencia de que hay convicción sobre la continuidad de este rumbo, que nos va a permitir una industria integrada y cada vez más sólida.

El tipo de cambio es una variable fundamental en una política económica. Tener un tipo de cambio competitivo favorece la sustitución de importaciones y la reciente tendencia exportadora, garantiza los equilibrios macroeconómicos y fortalece una industria que traccione el crecimiento económico. Es un valor que hay que preservar.

La certidumbre fiscal implica resultados fiscales que garanticen la posibilidad de conservar ese tipo de cambio, la estabilidad de precios y el cumplimiento de los compromisos fundamentales del Estado. El superávit fiscal se tiene que dar en el marco de una recaudación que es consecuencia de una economía pujante. Además se revaloriza la importancia del superávit comercial para generar divisas a través de nuestro comercio exterior. Superávit fiscal, superávit comercial, en el marco de un cambio competitivo son pilares esenciales del crecimiento económico.

Al mismo tiempo hay que revalorizar el papel del Estado. Esa macroeconomía consistente debe ir acompañada de un Estado activo, que genera políticas sectoriales e incentivos específicos. En ese sentido, en esta etapa económica, debemos priorizar la inversión. De ahí la decisión de un proyecto tan trascendente como la posibilidad de desgravar el total de las utilidades de las PyMEs cuando se reinviertan en maquinaria y el acceso a la devolución anticipada del IVA en la compra de bienes de capital o la amortización acelerada del impuesto a las ganancias, la exención del pago de aranceles para importar bienes de capital y el reintegro a los productores nacionales para que puedan compensar esa política de arancel cero e incluso la posibilidad de importar líneas usadas para favorecer el re-equipamiento.

En ese camino hay que continuar: reglas macroeconómicas que generan productividad, un estado que incentiva la reducción del costo de la inversión, facilitando el acceso al crédito e impulsando las exportaciones.

Finalmente, ese camino se acompaña con una estrategia frente a las negociaciones internacionales que revaloriza la producción nacional. Nos integrarnos al mundo para crecer, para tener industria, y crear valor agregado. Así lo hace, por ejemplo, la industria gráfica que hoy está estrechando lazos con sus pares de Latinoamérica. Por eso la posición argentina frente al Mercosur y frente a cada una de las negociaciones internacionales, se basa en el análisis técnico y pragmático de lo que esas negociaciones impliquen para nuestra producción, para que nuestras pequeñas y medianas empresas ganen presencia en los mercados externos y para preservar nuestro mercado que, prioritariamente, tiene que ser para quienes invierten y generan empleo en nuestro país.

Continuar en este rumbo, que no tiene grandes secretos, es ratificar y mantener la consistencia técnica y pragmática que permita potenciar la capacidad de ustedes, empresarios industriales, en un crecimiento equilibrado de la economía que fundamentalmente genere rentabilidad y que esa rentabilidad se traduzca en inversiones y en el objetivo esencial de crear empleo, cada vez con mejores ingresos y mayor calificación.