OPINIÓN

Conciencia universal sobre sustentabilidad

Por Alfried Karl Plöger*

 

Industria gráfica brasileña crea premio para estimular la responsabilidad socioambiental

A partir de la revolución industrial, a lo largo de todo el siglo XIX y casi hasta el final del siglo XX, la humanidad se preocupó solamente por la producción desenfrenada, sobreestimando la capacidad del planeta de asimilar la explotación ilimitada de los recursos naturales y el poder de los ecosistemas de que se reciclen ante la devastación. Solamente algunas mentes más lúcidas preveían la trampa en la que se estaba convirtiendo el modelo casi irresponsable de desarrollo. Una de ellas era el filósofo, paleontólogo y teólogo francés Pierre Teilhard de Chardin. En “El futuro del hombre”, colección de textos escritos entre 1920 y 1952, él ya discutía la cuestión de la supervivencia.


Y ese futuro previsto por el pensador llegó. Afortunadamente, la conciencia sobre la sustentabilidad ya no es el alerta aislado de algunos científicos e investigadores. Se trata de un desafío asumido por parte importante de los empresarios, trabajadores y organismos multilaterales, entre ellos instituciones que, hasta hace algunas décadas, nadie imaginaría que estuvieran hoy dedicadas a la ecuación de la supervivencia.


Ejemplo emblemático del compromiso con los preceptos del desarrollo sustentable es el reciente informe del Banco Mundial relativo al mercado internacional de carbono, establecido por el Protocolo de Kioto. La comercialización de créditos creció más del 100% en 2007, alcanzando US$ 64 billones. Mucho más que un buen negocio para empresas del mundo emergente o en desarrollo que abdican la emisión de gases del efecto invernadero, convirtiendo su cuota en créditos de carbono: el número expresa una ganancia para la humanidad.


Más allá de esto, el Banco Mundial, así como la ONU, el Fondo Monetario Internacional y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), no está preocupado solamente con los cambios climáticos. De hecho, todos ven correctamente a la cuestión de manera más amplia y holística, enfocándose, también, en el uso racional de los recursos naturales, la recuperación y preservación de biosferas y ecosistemas, la oferta de energía y de alimentos.


Tales reflexiones estaban muy nítidas en el reciente advertencia del presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, sobre la necesidad urgente de combatir las amenazas de la escasez de alimentos y energía. En una relectura de lo que decía Teilhard de Chardin, destacó ser “necesario construir las bases para maximizar la oportunidad y la esperanza para todos en el largo plazo”.


El universo corporativo, obviamente, no puede quedarse ajeno a ese movimiento vuelto a la supervivencia (con dignidad y un mínimo de calidad de vida) de la presente civilización. Todos tienen que hacer su parte. Es con esa meta que acaba de ser creado el Premio Abigraf de Responsabilidad Socioambiental, cuya primera edición será realizada en 2009. Es una respuesta consistente de la industria gráfica brasileña al desafío de la sustentabilidad.


La industria gráfica, como integrante de la cadena productiva de la comunicación, tiene particular responsabilidad en la difusión de una conciencia universal sobre la importancia del voluntariado y de las prácticas correctas en los aspectos social y ambiental. Libros, periódicos, revistas, cuadernos, manuales de distinguidos productos, embalajes y numerosos otros impresos conviven el día-a-día con todos los ciudadanos. Que sean, cada vez más, portadores del mensaje de la sustentabilidad y de la supervivencia digna de la presente civilización.

* Alfried Karl Plöger es presidente de la Asociación Brasileña de la Industria Gráfica (Abigraf Nacional) y vicepresidente de la Asociación Brasileña de Compañías Abiertas (Abrasca).