Foro Económico de Davos - Ausencia de Latinoamérica |
Por Andrés Oppenheimer
Observando la lista de líderes políticos, magnates empresariales y estrellas académicas que participaron en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, resultó difícil no advertir que había muy pocos latinoamericanos en la reunión. Se trata de una mala noticia para la región.
En un mundo en el que los países de Asia, Medio Oriente y Europa del Este compiten por una tajada de las inversiones extranjeras, mercados de exportación y préstamos para el desarrollo, parece que los líderes políticos y empresariales latinoamericanos están más interesados en hablar entre ellos en su casa que en salir a cortejar a los inversores extranjeros.
Sólo un presidente latinoamericano -el colombiano Alvaro Uribe- asistió al encuentro, y lo más probable es que haya utilizado su tiempo para asuntos políticos antes que económicos. Uribe, que hace frente a una campaña del presidente narcisista-leninista de Venezuela, Hugo Chávez, para que se les conceda estatus diplomático a las FARC, aprovechó su viaje para combatir esa ofensiva.
Es cierto que hubo presidentes de bancos centrales y ministros de finanzas de Brasil, México y Chile en Davos. Pero también hubo una total ausencia de funcionarios de la Argentina, Venezuela y otros países de la región. Igualmente, entre los 2500 empresarios que participaron sólo había 45 de América latina, según me dijeron los organizadores del foro. En comparación, la India estaba representada por 70 empresarios.
"La India ha hecho un mejor trabajo que los latinoamericanos al actuar de una manera unificada entre gobierno y empresarios para salir a vender su marca país", me dijo, desde Davos, Emilio Lozoya, el director para América latina del Foro Económico Mundial. "Por donde uno va se encuentra con ellos, los empresarios indios, hablando de su país."
La Confederación de Industrias de la India lanzó una campaña respaldada por el gobierno con el eslogan "India en todas partes" en Davos 2005, con el propósito de mejorar la imagen de la India en el exterior y de promover las exportaciones y el turismo. Desde entonces, la India ha mantenido muy activa su ofensiva de relaciones públicas internacionales.
Según me contaron durante un viaje a la India el año pasado, el gobierno de ese país financió la campaña con un fondo fiduciario de 50 millones de dólares. Un alto funcionario de la confederación me señaló: "Invertimos muy poco en publicidad. Nos concentramos en los eventos y conferencias".
Países del sudeste asiático como Malasia y Singapur hacen similares campañas de promoción en Davos, ofreciendo cocktails y cortejando activamente a potenciales inversores, según me dijeron participantes de la conferencia. Sin embargo, no se vieron esfuerzos semejantes por parte de los países latinoamericanos.
"Está claro que el epicentro del mundo en desarrollo se ha desplazado a Asia y Medio Oriente", me dijo Javier Santiso, jefe de economistas del mundo en desarrollo de la Organización de Cooperación Económica y Desarrollo, quien moderó un panel sobre América latina en Davos. "Si el Foro no hubiera incluido nuestro panel en la agenda de la conferencia, nos hubiéramos caído del mapa."
Poco confiables
A juzgar por los resultados de una nueva encuesta a más de 3000 miembros de las elites políticas, sociales y empresariales de 18 países que se hizo pública en la conferencia de Davos, las empresas latinoamericanas pagan un alto costo por la imagen de sus países -o de ellas mismas- en el exterior.
Ante la pregunta sobre cuánta confianza tienen en las empresas con sedes en 18 países, los encuestados situaron a las empresas brasileñas y las mexicanas -las únicas latinoamericanas incluidas en la lista- en los tres últimos puestos. Las empresas más confiables del mundo son las suecas, según la encuesta Barómetro de Confianza Edelman, 2008.
"Las empresas con sede en México y en Brasil no suscitan mucha confianza en el mundo", dijo la encuesta.
Mi opinión: es cierto que no es fácil para los líderes latinoamericanos dedicar tiempo para tratar de seducir a inversionistas y abrir nuevos mercados en conferencias internacionales realizadas en exclusivos centros de esquí suizos en momentos en que gran parte de sus pueblos viven en la pobreza.
Pero la India y China, países gobernados respectivamente por socialistas y comunistas, han hecho precisamente eso y han reducido sus índices de pobreza mucho más rápidamente que América latina. Quizás sea hora de que los países latinoamericanos miren lo que está haciendo la India para vender su marca país y para seguir sus pasos.
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