En los primeros días de agosto comenzará a sentirse en el bolsillo de muchos contribuyentes uruguayos el efecto de la reforma tributaria
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El gobierno de Tabaré Vázquez dice que una minoría tendrá pérdidas en sus ingresos, varios sectores rechazan el plan.
· El ministro de Economía, Danilo Astori, afirmó que el nuevo régimen es más justo
· La polémica norma crea el impuesto a la renta personal
· Se pretende dar estímulo a la inversión productiva
MONTEVIDEO.- En los primeros días de agosto comenzará a sentirse en el bolsillo de muchos uruguayos. El gobierno asegura que será una minoría la que sufra una pérdida de ingresos y que la mayoría se beneficiará con la reforma tributaria que comenzó a regir el 1º de julio, pero en los últimos días ha crecido el movimiento de sectores que se quejan de la carga impositiva nueva y piden alguna fórmula para quedar exonerados, aunque sea parcialmente.
El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, salió esa semana a hacer una defensa política de la reforma, tanto en Montevideo como en Buenos Aires, con la intención de demostrar que el nuevo régimen es más simple, más justo y fundamentalmente más favorable a la inversión, que el sistema que murió a fin de junio.
Astori es un referente económico de las fuerzas de izquierda locales desde los años setenta cuando era decano de la única Facultad de Ciencias Económicas que existía, la de la universidad del Estado. Dejó el cargo con la intervención de la dictadura y lo retomó con la restauración democrática de 1985. Como asesor de la izquierda primero y como senador desde 1990, fue la voz del Frente Amplio en temas económicos. Miles de militantes de la oposición siguieron su discurso con el sueño de que algún día lo verían en el sillón de Economía.
La reforma elimina muchos impuestos, rebaja tasas de tributos al consumo y crea el impuesto a la renta personal que grava los ingresos por trabajo y pasividades y los generados por capital, como alquileres o intereses.
No fue sorpresiva, lo que no impide expresiones de dolor en muchos afectados.
La izquierda uruguaya había hecho campaña en varias elecciones con la bandera de una reforma del régimen impositivo como instrumento de distribución política de la riqueza. Fue el propio Tabaré Vázquez como candidato que acuñó la frase repetida muchas veces es un estrado, antes de llegar a la Presidencia de este país: "Que pague más el que tiene más y que pague menos el que tiene menos".
Pero la reforma no recayó en riqueza o patrimonio, sino en flujo de ingresos, con la instalación de un impuesto a la renta de las personas físicas (IRPF) que ha generado mucha polémica.
En la elección de 1999, Vázquez había ganado el derecho a ir a un balotage con el candidato del Partido Colorado, Jorge Batlle y fue la propuesta de este impuesto lo que golpeó en un electorado sensible a los temas tributarios y lo que, entre otros asuntos, definió la balanza hacia la postura más tradicional. En realidad, más que la propuesta, lo que generó rechazo en aquella ocasión fue el entrevero de explicaciones sobre el alcance de la propuesta. La izquierda oriental aprendió la lección y en la votación siguiente mantuvo el proyecto, pero con menos detalle y más generalidades.
Ganó la elección en 2004, asumió el gobierno en 2005 y demoró en instrumentar el paquete impositivo. Incluso, con mayoría absoluta en las cámaras legislativas, el trámite fue complejo y no dio tiempo a aplicar la reforma el 1º de enero último.
Las explicaciones que complicaron su chance en 1999 tuvieron que volver en la primera mitad de este año y más aún en los últimos días. Muchos de los que votaron a la coalición Frente Amplio, al verse afectados por el nuevo impuesto, comenzaron a reclamar alguna forma de quedar afuera del golpe tributario. Pedir exoneraciones o rebaja del mínimo imponible son algunas fórmulas que salieron a luz en estos días.
Mayor equidad
El gobierno del presidente socialista Vázquez define al "nuevo sistema tributario" como "una de las principales reformas estructurales" de su gestión y afirma que los "objetivos del régimen apuntan a lograr una mayor equidad", una creciente eficiencia en la administración y el funcionamiento del sistema, y una potente herramienta de estímulo a la inversión productiva.
Astori pone el acento en este punto: la captación de inversiones que generen puestos de trabajo para atacar la desocupación, que ha bajado pero se mantiene en poco más de 10% de la población activa. Al presentar la reforma, el ministro dijo sobre la inversión: "Es la piedra angular del crecimiento y a través del mismo el logro de mejores condiciones de vida para nuestro pueblo".
Entre los tributos eliminados son el Impuesto a las Retribuciones Personales (IRP, conocido como "impuesto a los sueldos", que también gravaba las pasividades). En realidad esos ingresos pasan a estar gravados por el nuevo impuesto con tasas más elevadas.
También desaparecen impuestos a ganancias de empresas de industria y comercio, de comisionistas, del agro, de rematadores, porque se unifica en el nuevo Impuesto a la Renta de las Actividades Empresariales.
Como forma de compensar el peso del impuesto a la renta personal, se reducen las tasas del IVA: la básica bajó de 23% a 22% y la mínima (que alcanza a varios alimentos) de 14% a 10%, aunque también algunos bienes o servicios exonerados pierden esa condición. La baja de impuesto al consumo es en realidad mayor porque se elimina un tributo llamado Cofis (Contribución al Financiamiento de la Seguridad Social) que era de 3%.
Pero la clave -y la polémica- de la reforma está en el nuevo IRPF, un impuesto que con otras condiciones existió en Uruguay entre 1960 y la dictadura militar de los setenta, y fracasó en su objetivo.
Ahora, con una modernización de la autoridad impositiva, el gobierno confía en que hará un control antievasión que asegure el éxito del cambio introducido.
En salarios, el IRPF deja afuera a los que ganan menos de unos 340 dólares mensuales. A partir de ese tope, comienzan a pagar con tasas crecientes para cada franja de ingresos. Para el tramo entre 341 y 682 dólares se paga una tasa de 10% y así en alza hasta un tasa de 25%. Los ingresos desde US$ 6821 en adelante estarán gravados con esa tasa superior.
Rentas por capital
Por el efecto de quitar el impuesto a los sueldos y poner el IRPF, aquellos que ganan menos de 700 dólares mensuales no se verán perjudicados. Los que estén por encima de eso verán reducido su salario.
El IRPF también se aplica a las rentas generadas por colocaciones financieras (intereses), arrendamientos, regalías, dividendos distribuidos, ganancias de capital y similares con una tasa de 12%.
Los intereses de depósitos a más de un año en moneda uruguaya pagan solo 3% y en plazos menores, 5%. Las utilidades y dividendos tienen una tasa de 7%.
Algunos bancos tomaron previsiones para que sus clientes no se perjudicaran y subieron la tasa de interés para que, pese a la carga del impuesto, el depositante mantenga un nivel de ingreso similar al que tenía sin la reforma.
El gobierno sostiene que no busca aumentar la recaudación sino distribuir en forma más justa la carga impositiva. Y que si por error, la reforma provocara más ingreso de dinero al fisco, rebajará algunas tasas para volver al nivel anterior.
Aunque el gobierno afirma que la amplia mayoría de la población se beneficia con los cambios, por combinación de menos IVA y de impuesto sobre salario, una porción grande de clase media o superior imagina un mar de lágrimas para los primeros días de agosto, cuando el sobre del sueldo refleje el impacto de la reforma.
Pedidos de exoneración
· Cuidacoches, jóvenes que limpian parabrisas en las esquinas y prostitutas deben formalizar su situación laboral ante los órganos de contralor impositivo, de acuerdo con la reforma tributaria. El gobierno destaca que eso les permite recibir los beneficios de la seguridad social que no tienen por estar al margen de las reglas. Pero los trabajadores informales que no tienen sueldo, sino que dependen de propinas, dicen que no pueden guardar cada día una porción de dinero para volcar al fisco a fin de mes. Y la Asociación de Meretrices de Uruguay se pronunció en contra del impuesto a la renta personal. Como tantos otros gremios, pide exoneración al nuevo tributo.
(Fuente: Diario La Nación, 22-07-07)
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