A continuación la trayectoria de Luiz Carlos Burti.
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Un Gráfico Ilustre:
Luiz Carlos Burti
A los 59 años de edad, el empresario Luiz Carlos Burti es y será siempre un pionero en la industria gráfica. Con solo 18 años comenzó a trabajar en las artes gráficas casi que por acaso: cuando tubo que hacer las invitaciones para la graduación de su grupo del curso Técnico de Administración de Empresas, en el Colegio Rio Branco, percibió por primera vez las oportunidades que existían en el sector grafico y acabo yéndose a trabajar como vendedor a la Grafica Jig , la misma que produjo sus invitaciones en la época. Su larga trayectoria comenzó en esta empresa, en la cual adquirió mucha experiencia profesional. Poder estar a diario en el mundo de los impresos le permitió conocer todas las facetas de este proceso, desde la producción hasta las ventas – en especial por su desempeño durante muchos años en esta área, pasando de vendedor a gerente de ventas, hasta llegar a ser empresario.
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Burti tuvo, de esa manera, la oportunidad de participar de la evolución de la industria grafica en el Brasil. Vivió momentos que realmente son claves en la historia del sector, como la mudanza del perfil de “artes” a “industria” gráfica, en la cual la tecnología desempeño un papel importante. Participo activamente en momentos que marcan la historia del parque grafico industrial – estuvo presente, por ejemplo, cuando la Asociación Brasileña de Tecnología Grafica (ABTG) se convirtió en la Escuela Senai “Teobaldo de Nigris”, para poder entrar en las normas ISO.
A partir del año 1974, el empresario comenzó a sentir la necesidad de trabajar con más autonomía, y decidió tornarse administrador de empresas. Pensando así fue que adquirió su primera impresora, una maquina Aurélia 125, dando inicio a las actividades de la Editorial Grafica Burti Ltda. La grafica surgía en una época en la cual el mercado producía fotos opacas, planas y sin movimiento. Aunque esto iría a cambiar en breve.
A partir de éste momento, la historia de éste hombre visionario comienza a confundirse con la trayectoria de su propia empresa. Fue así, que con una capacidad peculiar de anticipar tendencias, que el pequeño parque grafico – con una sola Aurélia 125 – no tardó en incorporar otros equipos que, en las siguientes décadas, serian continuamente modernizados.
En 1980, imbuido de éste espíritu emprendedor, Luiz Carlos Burti inició la creación de la sección de fotolitos, trayendo los primeros scanners Jumbo al Brasil. Con su perfil de empresario abierto a los cambios del mercado, Burti fue también uno de los primeros gráficos a comprender e aceptar la “muerte” del fotolito. En seguida comprendió que llegaba la era de la pre-impresión, algo que actualmente es esencialmente importante en los procesos gráficos.
Sintiendo la tendencia mundial para la informatización del área de pre-impresión, trajo al país el primer sistema de alta resolución. Hace veinte años, en un acto osado, importó equipos de los EEUU – las estaciones Scitex – e inició una serie de experiencias que duraron meses. Cuando finalmente consiguió imágenes más vivas, la grafica Burti resolvió lanzar una revista para comunicarle al mercado la novedad: nacía la revista Pirelli. Con el innovador proyecto grafico de Roberto Cipolla era la primera revista del país que traía el negro opaco y barniz de reserva. Era el comienzo de la revolución de la industria grafica brasilera.
La actitud del empresario modificó todo el proceso de producción de fotolitos, pero la necesidad de informatizar todas las operaciones no paró ahí. En ese mismo año hizo una inversión pionera, trayendo el primer sistema de desktop publishing para San Pablo.
Burti fue una de las primeras graficas a ampliar el reracionamiento con las agencias de publicidad. Esto ocurrió a través de un trabajo de informatización de los usuarios con este segmento, su principal cliente hasta el día hoy. Fue en su parque grafico que surgieron las soluciones innovadoras para la mejor atención de las necesidades específicas de los creadores del mercado publicitario. Se cerraba así, un ciclo de producción.
A mitad del los´90, las ideas de vanguardia del presidente de la Grafica Burti hicieron surgir otra novedad: la grafica fue la primera a traer una estación Macintosh al país. En 1994, la empresa lanzó la primera red de transmisión de datos del Brasil, la Transburti , con la implantación de la primera banda ancha para la transmisión de archivos de los clientes, un sistema capaz de transmitir 10 megabits por segundo. En ese mismo año, la grafica instaló una torre de transmisión de 45 metros en la Avenida Paulista.
En 1997, la Burti creó la primera empresa dedicada al tratamiento, manipulación e acabamiento digital de imágenes del país: la Casa del Vaticano. Con maquinas de ultima generación y un equipo de trabajo altamente especializado, la Casa del Vaticano formó los primeros profesionales en acabamientos del mercado. En poco tiempo, se tornó referencia y hoy es reconocida por su perfeccionismo y su obsesión por la calidad. En el 2001, Luiz Carlos Burti lanzó una publicación que expresa, con toda autoridad, esa búsqueda por la alta calidad de imagen e impresión. La revista Casa do Vaticano es una especie de campo de pruebas donde la empresa muestra todas las novedades del mercado.
Sin embargo las innovaciones tecnológicas continúan actualmente. Esto sucede porque Luiz Carlos Burti nunca deja de estar atento a las cuestiones tecnológicas y a la inversión permanente en innovaciones. La grafica Burti fue la primera en Latinoamérica e la tercera en el mundo, en adquirir una impresora Speedmaster CD 6 colores, con secado a nitrógeno y UV (rayos ultra-violetas) – una maquina de avanzada para su tiempo, pues permite imprimir en acetatos, plásticos, papeles metalizados e hasta materiales sintéticos, algo inédito hasta entonces.
Hoy, la gráfica Burti distribuye aproximadamente 100 anuncios cada 15 minutos, para más de 500 vehículos, por medio del sistema Via!Burti, uno de los cuatro modelos de operaciones on-line que la empresa ofrece. Con 580 funcionarios, oficinas en São Paulo, Rio de Janeiro y el Distrito Federal y un parque grafico de 30.000 metros cuadrados , la Grafica Burti es merecedora de varios premios internacionales de excelencia grafica, como el Premio Benny (de la PIA ), y ganadora de nada menos que de 40 trofeos del Premio “Fernando Pini”.
Aunque ésta sea hoy una tendencia característica del mercado, en su propia empresa, desde siempre, Burti fue partidario de la valorización del profesional y de la búsqueda de soluciones completas para los clientes – un camino seguro para el éxito, según sus propias palabras. Además de su formación en el contacto del día a día con el sector grafico, el empresario siempre guió sus caminos profesionales valiéndose de una política justa con los profesionales que lo ayudaron y colaboraron para el crecimiento y desarrollo de una de las graficas más respetadas por su nivel de calidad en São Paulo y en todo el Brasil.
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